Protección y acabado en una sola pieza

Plegados

Soluciones a medida para cada rincón de tu edificio

Conoce nuestros tipos de plegados

Cada detalle cuenta cuando se trata de proteger una fachada o cubierta. Por eso, fabricamos distintos tipos de plegados según el punto donde se van a instalar, el tipo de estructura y el acabado deseado. Todos se adaptan a medida y están pensados para durar.

plegados-de-remate

Plegados de remate

Se utilizan para proteger los encuentros entre materiales, como entre fachada y cubierta o muro y ventana. Imprescindibles para evitar filtraciones.

plegados-para-alfeizares

Plegados para alfeizares

Instalados en la base de ventanas, canalizan el agua hacia el exterior y evitan que se acumule o penetre en la pared.

plegados-para-petos

Plegados para petos o muretes

Cubren la parte superior de muros bajos o barandillas, protegiéndolos del desgaste por agua y humedad.

plegado-en-esquina

Plegados en esquinas y encuentros

Diseñados para reforzar ángulos, esquinas exteriores o zonas con cortes irregulares, ofreciendo protección y continuidad estética.

plegado-decorativo

Plegados decorativos o de revestimiento

Cubren grandes superficies con una función más visual, aportando un acabado moderno y uniforme a fachadas o paredes.

plegado-especial

Plegados especiales o técnicos

Fabricados según plano o necesidad concreta, ideales para detalles constructivos personalizados o estructuras con formas complejas.

plegados-zaragoza
Plegados metálicos a medida

Protección y acabado perfecto para fachadas y cubiertas

Un buen plegado no solo protege: mejora el comportamiento de toda la envolvente del edificio. Por eso cuidamos cada aspecto técnico para asegurar una instalación eficaz, duradera y sin sorpresas a medio plazo.

Soluciones duraderas contra humedades, filtraciones y desgaste exterior

Plegados metálicos a medida para protección y acabado

Los plegados metálicos son piezas fabricadas a medida que se instalan en fachadas, remates, alfeizares, cubiertas o uniones entre materiales. Su principal función es proteger frente al agua, las salpicaduras y los cambios de temperatura, además de aportar un acabado limpio y profesional.

Realizamos plegados de acero y otros materiales resistentes, adaptados a cada necesidad de obra nueva o reforma.

Previenen filtraciones y humedades

Instalados en puntos críticos, los plegados evitan que el agua se filtre entre materiales o se acumule en zonas vulnerables.

Aportan un acabado limpio y profesional

Más allá de su función protectora, dan uniformidad a la fachada y rematan encuentros con un aspecto estético cuidado.

Se adaptan a cualquier forma o estructura

Fabricamos a medida según la geometría del edificio o el tipo de revestimiento, para asegurar un ajuste perfecto.

Reforzados con materiales resistentes

Usamos acero y otros metales duraderos que soportan bien el paso del tiempo, la intemperie y los golpes.

Reducen el mantenimiento

Al proteger esquinas, uniones y remates, evitan desgaste prematuro y ahorran en futuras reparaciones.

Instalación rápida y sin complicaciones

Nuestros plegados se colocan de forma ágil y precisa, sin necesidad de grandes obras ni tiempos de espera.

Preguntas frecuentes sobre plegados metálicos

Todo lo que necesitas saber antes de instalar tus plegados

Si es la primera vez que oyes hablar de los plegados o tienes dudas sobre su utilidad, instalación o mantenimiento, aquí te respondemos a las preguntas más habituales de nuestros clientes.

Sirven para proteger zonas vulnerables de la construcción —como uniones, esquinas, alfeizares o muros— frente a humedades, filtraciones o desgaste. También aportan un acabado estético limpio y profesional.

Principalmente en remates de fachadas, cubiertas, petos, alfeizares, esquinas o en zonas donde se unen diferentes materiales de construcción.

Trabajamos principalmente con acero y aluminio, aunque también podemos fabricar en zinc u otros metales bajo pedido. Elegimos el material según el uso, la exposición al clima y el estilo del proyecto.

Muy poco. Basta con mantener limpia la superficie y comprobar que no haya acumulaciones de suciedad o restos que interfieran en la evacuación del agua.